Prólogo
La memoria es selectiva y efímera a la vez. A veces una
filmación o una foto pueden salvar algún momento del
paso inexorable del tiempo.
Lo que aquí relato es la suma de vivencias que surgieron
en la gestación del primer festival del sol, su realización
y sus alcances.
La pretensión del texto no tiene afán literario y siquiera
histórico: -Es mi recuerdo (refutable por cierto) -De los
personajes son o fueron gente de carne y hueso -Y el
de todos los que de alguna manera coincidimos en vivir
juntos en este lugar por esos hermosos años de la
primavera alfonsinista luego del horror del nefasto
último proceso militar.
Estimado lector aquí encontrarás un texto imperfecto,
simple y sin muchas luces pero sincero que parte de
la necesidad de rescatar a gente quizás olvidada por
las nuevas generaciones que ignoran que está fiesta
fue realizada gracias a la gran perseverancia,
esfuerzo y tesón de un grupo de jóvenes
A la izquierda los primeros socios y Leo a la derecha
I
Antecedentes - La Pantera Rosa
En Diciembre de 1982, El Sr. Leonel David Luján instaló
una cantina en la zona donde ahora se halla el
baño del camping Brisol, a la cual bautizó:
“La Pantera Rosa”, Al siguiente año continuó con su
proyecto con unos amigos del barrio costero.
Para lanzar el emprendimiento recurrió a una
publicidad que realizó en el medio local “la propaladora”
del Sr. Rodolfo Spontón en donde una voz preguntaba
¿Qué será la pantera rosa? ¿Cómo será la pantera rosa?
Cosa que causó una verdadera expectativa en toda la
comunidad. La propaganda fue impactante y quedó en
claro que solamente un profesional como Leonel podría
surtir ese efecto en la población… ¡Y si!...
¡Leonel era Psicólogo!
II
La pantera arranca con muchos integrantes
En diciembre de 1984 se instala la cantina en la zona de
la punta de la Isleta justo donde comenzaba el antiguo
terraplén que unos años atrás el presidente de comuna
el Doctor Baltazar Carnicer había reabierto, para que
fluyera el curso natural del brazo del San Javier que
baña la costa romanense.
Son varios los amigos de Leo que participan en este
nuevo proyecto, eran 6 (Según recuerda Adrián Faccioli:
Leo, Omar Zaneta, Ricardo "Presidente" Mick, Ramón
García, Fabián Faccioli y él). Se instalaron en una Casilla
de esas que se usan los maquinistas de cosechadoras
como viviendas temporales y estuvieron atendiendo a
la gente que se acercaba a la escasa playa que había
quedado luego del fallido proyecto del terraplén y lago
artificial que dejó a Romang sin playa toda la década
del ’70.
Don Alejandro Sena gran maestro pescador del pueblo
facilitó a que se conectaran a la columna de su
suministro de energía eléctrica. Y fueron dos meses
con mucha venta. A mediados enero de 1985 el dueño
de la casilla se la llevó para usarla en la agricultura y
el grupo se desmanteló. Quedando Leonel, Ramón
García y Adrián Facioli para repartirse en la atención
de la pantera…
La pantera rosa. (Atrás el rancho de don Alejandro Sena). - 1985
III
Y nos sumamos
Leo atendió solo un par de días o quizás ninguno, porque
es en esos últimos días de fines de enero que nos agregamos
Darío Vicente Scherer (Magi) y yo a ayudarlo totalmente sin
fines de lucro. Fueron largos días y eternas noches en donde
compartimos extensas charlas con guitarreadas y composición de
versos que proponía Leo afianzando nuestra amistad creciente
que acortaba rápidamente la brecha generacional que existía entre
él y nosotros.
Pero las cosas cambiaron apenas nos acercábamos a febrero
y comenzaron las lluvias.
Entonces incorporamos al primitivo techito de paja
de la pantera, un toldo de camión que nos prestó don Mauro,
(el papá de Magi).
Como se puede ver en las pocas fotos, la cantina no era apta
para las tormentas estivales. Así empezaron las penurias,
se nos mojaban las cobijas, la ropa, las provisiones, la heladera
era un peligro pero aguantamos y seguíamos todos los días
que nos tocaba: firmes.
La música en la Pantera era muy variada. Teníamos casetes de todo
tipo pero el que se destacaba y dábamos vueltas apenas terminaba
sin cesar era “Abril en Managua” grabado en vivo en Nicaragua
– Concierto por la paz en Centroamérica.
Leo solía contarnos que había tenido que exiliarse en Brasil en
la dictadura porque a un par de profesionales que tenían un
estudio de Psicología con él en Rosario los habían llevado
durante el proceso militar.
De esa experiencia en el país vecino nos contaba que ahí
se tenía un respeto muy singular por los artistas, en especial
los músicos. Nos decía también que los shows solían tener
mucha producción por detrás en luces, decoración de los
escenarios, carteles, etc. Cosa que por estos lares en esos
tiempos era una novedad. Un día nos contó que vio un
recital donde el escenario estaba en el medio del agua.
Lo escuchábamos con mucha atención hasta que Magi
lo bajaba a tierra con alguno de sus chistes ocurrentes
y rimbombantes.
Esas ideas iban encajando en una idea más grande que
de a poquito comenzaba a crecer e iba a pasar de ser
un anhelo a una realidad.
Una siesta bajo una copiosa lluvia me dice Leonel:
-¿Y si hacemos un festival para echar a esta lluvia insoportable?
Puede ser dije...
III
Tenemos festival
Me dirigí a la barra en donde había un cuaderno gloria
del cual arranqué la hoja doble del medio y me puse a
dibujar con un lápiz que no tenía más de cuatro
centímetros. El resultado fue una orilla costera con
árboles, un sol grande y redondo con la leyenda
1er. Festival Del Sol, Domingo 17 de febrero de 1985.
Yo sabía que en San Juan se hacía la “Fiesta del Sol”
desde 1972 porque en casa se compraba la revista
“Folklore”, por eso inmediatamente pensé que la
palabra festival que me sugería Leo era la mejor
idea, y la palabra sol debía estar en el nombre a
manera de plegaria, pues lo único que deseábamos
era que saliese un día lindo de una vez por todas.
El dibujo le gustó mucho a Leo y me propuso que
lo usemos para hacer la propaganda.
Al otro día, bicicleta para arriba del pueblo llevé mi
dibujo a lo de Don Francisco Durán para hacer
fotocopias y repartirlas en los negocios del pueblo.
Don Pancho, muy gentilmente me pidió que con
una birome repase las líneas hechas con lápiz,
pues no tendría ganancias si debía oscurecer
tanto el dibujo. Cosa que hice bicicleta al bajo
y volví al rato bicicleta arriba para efectivizar
las copias. Con ellas recorrí todos los negocios
para pedir exponer en sus vidriera nuestra publicidad,
y de paso suplicar que nos auspiciaran, y fue increíble
fue como los comerciantes apoyaron la idea y se
sumaron al apadrinamiento.
La propaganda consistiría en la difusión callejera mientras
anunciábamos el evento y durante el evento, se leerían
las firmas comerciales que auspiciaban cinco veces
como mínimo.
Al día siguiente, conseguimos un grabador que nos prestó
el Sr. Diego Wirz e hicimos la grabación para recorrer el
pueblo con la vieja Chevrolet roja de don David Luján
(padre de Leo). Ese día, también armamos la tanda que
íbamos a pasar durante la fiesta.
En los días previos, en pleno preparativo, nos visita
el Sr. Tito Azulay (amigo de Leo de la ciudad de
Reconquista), quien con cámara de video en mano
nos realiza una entrevista a Leo, Magi y a mí para
un programa local de su ciudad. La entrevista se llevó
a cabo en la altísima escalinata (por ese entonces) del
club Náutico. En la nota contamos cuales eran nuestras
expectativas y objetivos para el evento. El pequeño
reportaje termina con la siempre ingeniosa intervención
de Magi quien asegura que en pocos años lo traeremos
al mismísimo León Gieco…
V
Días de descanso, música y lectura
Los días que no bajábamos, cuando el Melli y Ramón atendían,
en el living de mi casa, winco de por medio, la pasábamos
con mates y tortas fritas que mamá nos preparaba para
charlar y filosofar.
Llegaron los libros también al intercambio y yo troqué
con Leonel “el principito” por “cien años de soledad”.
Le presté mí preciado Long play “Sargent Pepper” de
The Beatles por un disco de Black Sabbath que me fascinó.
Y la cita siguiente sería en su casa. El próximo día de descanso.
Fuimos con Emilio Joerin (que andaba de paso pues
ya estudiaba en Misiones), Federico Fankauser (neco),
y Magi. El lugar era alucinante. Luces por los pisos y
las paredes, lleno de helechos y plantas, muy psicodélico:
era su consultorio. Había un tocadiscos en donde alguien
hizo girar el álbum blanco de The Beatles. Emilio encontró
un grabador y nos hizo prestar oído a parte del pescado dos
de spinetta (cosa que escuché por primera vez ese día y que
anhelaba oír).
No sé bien cuántas horas pasaron. Cuando nos
despedimos, Leonel me regaló “Ficciones” de Jorge Luis Borges.
Al otro día en la pantera le regalé “Juan Salvador Gaviota” de
Richard Bach que, obviamente ya conocía, pero nunca me lo dijo.
A lo largo de ese verano conocimos a Hermann Hesse, Kafka,
Benedetti, Neruda, Sábato, García Lorca, y tantos etcéteras
que cuando nos dimos cuenta nos encontrábamos llenos de
historias, de poesía y música de la mejor.
VI
Ensayos y biblioteca:
Con mis ex-compañeros de curso teníamos un grupo
con el que hacíamos covers de The Beatles, los
integrantes éramos: Neco, Omar Frick (Friki), Carlos
Bieri (Piki) y yo. Debido a que Piki, (mi hermano),
no se encontraba en el pueblo por trabajo, decidimos
armar nuestro viejo “Tinto Abocado” en la figura de Trío,
está vez descartamos el bajo y la batería, y la guitarra
eléctrica pasó a ser acústica, y comenzamos a ensayar
para presentarnos en la fiesta, con muchas ilusiones
como cuando tocábamos en quinto año.
Por otro lado, un grupo de amigos, Sergio Alvira y
Fabio Bazán acompañados por la bibliotecaria
Graciela Speranza,
se abocaron a la tarea de buscar frases célebres
de libros que alguna vez habíamos leído, el objetivo
era repartirlas en la entrada como suvenir y cada frase
llevaría el nombre del autor. Queríamos devolver algo
cultural a cambio de cada entrada, algo que se pareciera
a un trueque. Por ese tiempo la “Biblioteca Popular
Despertar” (Fundada recientemente por jóvenes de
Romang), Había pasado a formar parte del gobierno
comunal y alquilaba una propiedad de mi familia, que
luego pasó a ser mi casa, por lo tanto era un lugar
importante de reuniones con amigos.
Pero volviendo al festival, otro problema que enfrentamos
era: ¿Qué músicos actuarían? Y la solución fue fácil:
¡El que quiera! Así que salimos a la búsqueda de nuestros
artistas locales quienes nos garantizaron unas cuantas
horas de música en vivo.
Acordamos con los demás miembros de la organización
que los géneros musicales serían totalmente libres,
desde canciones infantiles y tangos, hasta chamamé,
folklore, rock y cumbia, que se amalgamarían en la
esperada fiesta local y popular. A esta altura ¡nos
comía la ansiedad!
VII
Escenario, carteles e iluminación
El escenario fue pensado por varios: Leo, Neco,
Magi y yo. Consistía en un acoplado que ya
habíamos usado para alguna carrosa que
hicimos en el colegio en alguna primavera en los años ´70
y creo que lo consiguió Leopoldo Mauro Scherer
(Poldi) prestado de la familia Aeschlimann.
Ahí pondríamos tres grandes carteles de madera
aglomerada que reciclamos de un viejo cielorraso
que Don David ya no usaba. el principal estaba
alto al medio clavado en dos alisos. Tenía un fondo blanco,
un sol naranja, unos pájaros volando a través
de él y decía lo mismo del afiche de propaganda:
1er. Festival del sol. Al costado izquierdo, un cartel
de similares dimensiones a la altura del escenario
tenía la frase “una flor una corazón y una porción
de sol” flor, corazón y sol eran dibujos. Al costado
derecho, el tercer cartel con la frase: “lo esencial
es invisible a los ojos” Frase con la que todos
coincidíamos que sería la que más iba a gustar
cuando repartiéramos las entradas.
La iluminación estuvo a cargo de Magi y Neco quienes
con tarros de latas de duraznos al natural y otras de
dulce de batata realizaron un trabajo artesanal impecable.
El sonido que teníamos era muy básico: una consola
con una potencia, tres micrófonos y dos bafles.
Para ampliar la playa, Poldi, siempre dispuesto a las
tareas más duras, carpió unos cuarenta metros de
juncal donde depositaron la arena que generosamente
nos donó Don Mario Joerin, quién además facilitó el
tractor con la pala mecánica, con la que la trajeron
en varias cargas ya en la víspera al festival. ¡Qué
renovado se veía todo con muchos metros más de
playa!
Como verás estimado lector nada se improvisó,
todo fue meticulosamente planeado, y si bien éramos
muy jóvenes, trabajamos al mando de un genio en
trabajo cooperativo…
XIII
Dejando huellas
Ya era viernes 15 y Magi junto a Neco, como ya conté,
estaban en el tema de las luces y me pidieron que
subiera al pueblo a buscar una batería de doce volts.
Cuando la tarde caía arribé con mi vieja y pesada
bici lilácea al taller del Gringo Wingeyer quien
amablemente me prestó una pesadísima batería
a la cuál debía cargar y me pidió que la busque
tipo 23:00 hs. Ya llegaba la noche así que me
fui a cenar a casa y a eso de las once pasé por
el taller y emprendí el retorno. En la calle principal
estaban haciendo el pavimento desde la cooperativa
a la comisaría y se veía tan prolijo y liso el piso que
entusiasmado encaré por la nueva calle. Grande fue
mi sorpresa cuando me quedé enterrado en el concreto
fresco. Lastimosamente salí y seguí viaje hacia el bajo
llevando el recado hacia el escenario pero con la bici
cementada. Es al día de hoy que en esa calle están
estampadas las ruedas de mi querida bici pues pasó
todo el fin de semana así y para el lunes el concreto
ya estaba seco.
IX
Y llegó el día
Amaneció e Inti, limpio, redondo y perfecto comenzó
a surcar la mañana del día previsto, el viejo río San
Javier seguía creciendo y el acoplado quedó en el agua,
apenas si nos alcanzó para colocar la escalera para los
músicos. (Pensé: se cumplió lo que Leo apreció en Brasil,
esto es como un presagio: ¡nos va a ir bien!).
Por la tarde nos dividimos las tareas: Leo, Ramón
y el Melli en la cantina. En la entrada: Graciela
Speranza, Elena Esquivel e Iris Greamiger, en toda
la fiesta coordinando y ayudando Neco y Magi y
a mí me tocó la conducción del evento.
En la calle pusimos una mesa cerca de la barranca
a unos 100 metros de la pantera donde se cobraba
una contribución voluntaria.
Desde esa mesa hasta el río cuatro o cinco troncos
de palmera unidos por una soga formaban la barrera
física nuestro predio.
La fiesta empezó con unas palabras que habíamos
redactado con Leonel, para que yo las leyese.
La primera canción, con la cual abrí la fiesta fue
“El misterioso dragón” de Víctor Heredia.
Ese día me di cuenta que conducir un festival no
era mi talento más desarrollado. Desde el escenario
podía ver en la barranca instaladas con sus silletas,
a nuestras madres Doña Mireya (mi vieja), Doña Olma
(mamá de Magi y Poldi) Doña Bella (tía de Leo) y Susana
la chica que vivía con ella. Esas presencias hacían más
difícil mi escaso oficio de locutor pero ya estaba en el
baile y había que bailar nomas.
Luego vinieron Los números musicales: “Los Cuiquibúm”,
"Don Montoya" (Solista de armónica), "Cachaza Perez", "Robi Lerf"
con canciones de Piero y Facundo Cabral, “Silvano Casco”,
"Miguel Nuñez", “Pichón Aquino”, “Héctor Delgado Manga”,
"Ramón García" con su repertorio de
Hernán Figueroa Reyes, nosotros “Los tinto abocados” con
dos canciones de The Beatles y cuatro del rock nacional
y “Las Flores del Aire” (Hermanas Aguirre) quien acompañadas
por Cali Rojas brillaron con sus espléndidas voces entre otros
artistas del medio. El incentivo para cada artista fue: Una
gaseosa o sangría y un pancho.
El festival dio comienzo a las 17 horas del día 17 de febrero de 1985
y duró hasta la medianoche. Debido a lo desgastadas que estaban
las jirafas de los micrófonos, teníamos que asistir a cada rato a los
artistas, lo que provocaba algunos acoples, pero todo era una fiesta.
Como en toda reunión popular, a más de un músico tuvimos que
rogarle que deje el escenario, para que puedan participar otros
grupos o solistas.
La convocatoria fue masiva. Unos cuántos cientos de personas,
quizás cerca de mil, se arrimaron a participar con sus silletas
mates y palmas.
X
Fugazzeta
Tarde era ya y estábamos muy cansados sin nada
de provisiones pues habíamos vendido todo.
Contentos porque Don David cobraría bien la bebida
y comida a consignación que nos había suministrado,
cuando llega una familia de rosarinos. Marido, mujer
y tres hijos. Piden pizza y Leonel les dice que ya no
estamos atendiendo… a esto se suma Magi a la charla
y les ofrece la especialidad de la casa: Una fugazzeta
pero, eso sí, sin queso. Elabora la salsa con cebollas
que pone en un sartén donde un poco de sabor a
morrón y tomate había quedado y la pone al horno.
Al rato se nos acerca el jefe de familia y leo y yo le
decimos a Magi ¡hacete cargo!
Y llega el tipo a la barra a felicitar al chef que elaboró
semejante delicia y que además quería otra. No teníamos más.
XI
Inconvenientes
Quizás a esta altura me hubiese convenido cerrar el
relato y todos que la darían contentos, que esta fue
una historia de jóvenes felices y nada más. Pero no.
No fue tan así. Como en la vida misma esta historia
tuvo momentos brillantes con algunas opacidades
que paso a relatar.
Durante la fiesta se nos presentaron inconvenientes
que fueron muy significativos.
Pese a que pensamos como resolverlo, no
supimos cómo hacer para solucionar
el problema de que no teníamos baño, y la gente
empezó a usar el baño del club náutico, institución
que puso el grito en el cielo, porque nosotros
cobrábamos una pequeña entrada, para el derecho
al show en un lugar al que ellos consideraban público.
Motivo por el cual, la comisión de dicho club decidió
instalar una caja recaudadora en la puerta de su baño
y además contrató a la propaladora local, para que tape
el pequeño sonido mínimo con el cuál contábamos.
Leo tuvo que dejar dos o tres veces la cantina para
tratar de encontrar una salida diplomática al conflicto,
creíamos que sólo quedaría en quejas de propios y ajenos,
así que toda la fiesta continuó. Al otro día, nos enteramos
que nos habían denunciado.
XI
Y llegó la policía
¡Che menby levantate! Fue el pedido de mamá. ¡Ahí afuera
está la policía y Leo está también! ¿Qué ticó hiciste cunumí?
-¡Yo te dije que esa vida de haragán y te traería problemas!...
Pensé en su idioma, en el guaraní de mi madre: ¡Peina!,
inaudito: recurrieron al patrullero local, al mismísimo estilo
proceso militar (Lo irrisorio es que tuve mi viaje inaugural
en patrullero fue desde la casa de mis viejos hasta la
comuna: ¡20 metros!).
Al entrar en la comuna, nos hicieron pasar a la galería que
había atrás e inmediatamente reconocí los lugares que
cuando niño recorría casi todos los días. Desde ahí se veía
el camión regador cargando agua para el regadío de las
calles, al ver el polvo acumulado en ese espacio abierto,
recordé las veces que mamá les prestaba la escoba pues
ni eso tenían en la década del ’60, y era yo el del
mandando. Y ahí estaba El pozo hondísimo cubierto de
líquenes y musgos que era el terror de todas las madres
del barrio. Desde ahí se veía también la canchita de la
Iglesia por donde tantas veces transité con un balón de
futbol, o bien vestido, para hacer de monaguillo en la
misa del párroco Bienvenido Yacuzi. Recordé, ¡Cuántos
momentos inigualablemente queridos!
Volaba en esos recuerdos, y de pronto volvía a la realidad:
¿Qué de malo hicimos? ¿Por qué estábamos ahí?
Se abre la puerta y el Sr. Presidente Comunal Amaro
Fontana y su secretario Romero nos llaman para
comparecer y declarar sobre el evento, La charla comenzó
en voz alta, leo discutía con Don Amaro a quien en todo
momento le repetía que estábamos ya en democracia,
que ya las botas se habían ido y que se nos tratara como
delincuentes, era una falta de respeto a la flia de Don David
(su padre) militante oficialista. Yo cruzadamente discutía
con Romero quien me acusaba de rebelde sin causa, roquero
y no sé qué otras barbaridades a lo que le respondía: Burócrata,
autoritario, alienado y algunas cosas más. Este fue un diálogo
cruzado, por momentos sordo, como si en la mesa de un bar
discutiesen entre compañeros de un truco de cuatro.
La pesada charla se
sostuvo por un lago rato y fue detenida súbitamente por Don
Amaro, que pidió calma y luego en tono un poco más que
relajado dijo: -¿tienen SADAIC y AADI-CAPIF pagados?
Y Romero me miró sonriente como diciendo:
¡Sonaste Bieri!
Logo de Comuna de Romang
XII
Nuestros sueños
¡Juro, lector querido que pensé con mi inocencia juvenil,
que nos volvíamos en el patrullero para el calabozo!…
Y para sorpresa mía… Leonel extrajo de su bolsillo
trasero ambos impuestos, medio arrugados, pagos y
en regla que don Froilán Ramseyer le había tramitado
con su eficiencia conocida.
Así que nos dejaron ir, pues no tuvieron forma de
prohibirnos algo que ya habíamos ejecutado.
Acto seguido, aprovechamos esa importante oportunidad
para dejarle al entonces presidente comunal, la copia
de nuestro proyecto comunitario cultural integral, que
tenía los siguientes objetivos y habíamos escrito a
máquina en la vieja Olivetti de la biblioteca unos días
antes de la fiesta:
√Propiciar un ámbito de creación y recreación cultural
y artística para nuestros jóvenes en todos los barrios de
nuestra localidad.
√Favorecer y apoyar las actividades náuticas, colonias
de vacaciones con cuidado de profesionales en el área
de la playa nueva.
√Enseñanza de nado.
√Promocionar la pesca deportiva y el cuidado del medioambiente
√Realizar talleres literarios, de instrumentos y festival de títeres.
√Lograr que cada año se mejoren las condiciones para el acampe
y la imprescindible construcción de un baño.
Nos había quedado dinero y teníamos gastarlo en nuestra
comunidad, de otra manera el festival no tendría sentido.
XIII
Postfestival
Demás está decir que siempre pensamos que las
autoridades políticas jamás leyeron el proyecto y por ende,
seguramente fue a parar a la basura.
Para fines de febrero, en la canchita de la iglesia católica,
organizamos un festival infantil de títeres en donde se
presentó la compañía de Tito Azulay con una nutrida
concurrencia de infantes de toda la población. En esa
oportunidad tuvimos el gusto de conocer a Alba Acosta
(Albi), La esposa de Tito, que nos contó que era Profesora
de Lengua. Inmediatamente lo miramos a Leo y el Melli
le dice: ¡Es la persona indicada para la próxima actividad,
es lo que buscaban! Así es le contesto Leo.
Para marzo arrancamos todos los sábados en la escuela fiscal
con un taller literario al cual se sumaron muchos
escritores locales, los ya conocidos y unos cuantos nuevos.
De a poco, el festival comenzaba a apoderarse de un espacio
cultural inexistente para la época en Romang.
Por esos días, abrí mi propio taller de guitarras en mi casa paterna.
No faltaron los que pensaron que arreglaba guitarras
y tuve que explicar que lo mío era la enseñanza del instrumento.
A estos los envié con Don Delfi Robul el carpintero decidor de
chistes. Fue a él a quien encomendé la tarea de encolar viejas violas
y reparar puentes.
Pronto formaríamos canto popular con mis hermanos y Abel Ranseyer.
Ya entrado el otoño, plantamos árboles autóctonos cerca de la
futura cantina que pondríamos el siguiente año, algunos alisos,
sauces y siempre verdes que ni bien echaron sus raíces fueron
cortados “por quién sabe quién”..
Ningún apoyo, por parte de las autoridades, pudimos
conseguir para tratar de hacer el segundo festival.
Las huellas del período más oscuro de nuestro país se
proyectaban como las sombras de una garra, que la
incipiente democracia aun no podía vencer...
Por la sequía de 1986 los esperanzados gladiadores
del brazo del San Javier teníamos que movernos con
todo hasta allá, al mismísimo río principal y fue mucho.
Es más, creo que creímos que nos habían vencido.
Inexorablemente éramos los primeros y también
los últimos, los triunfantes y los perdedores...
Quizás alguien desde algún lugar sombrío no
quiera que esto se sepa. Y he escuchado, como en el
partido donde debutó de Diego: “Yo estuve en la cancha
ese día…”
Esta es una historia parecida: ahora todos parece
que han formado parte de esto.
Mi verdad, está contada aquí.
Pasaron 33 años desde aquel verano. Sin dudas el verano
más lindo que viví en mi vida.
A la memoria de mi querido amigo el Dr. Leonel David Luján (Leo)
Anecdotario:
Sigo yo:
Durante el festival cuando se presentó Mario Pérez a
quien llamábamos Cachaza, por su parsimonia, trajo
a dos o tres músicos invitados quienes lo acompañaron
con guitarra y acordeón. Para el cuarto o quinto tema
Mario toma el micrófono y dice: mis amigos se van a
bajar porque los temas que siguen no los saben…
Acto seguido, sus compañeros atónitos se bajan del
escenario y Cachaza terminó solo su repertorio.
Los chiquibúm:
Un grupo esperado era los chiquibúm!
A la hora de tocar uno de los guitarristas no apareció nunca.
Muchas fueron las presunciones de porque no subió,
pero las más acertadas seguramente son la festividad
el alcohol y la alegría que en la fiesta se vivía.
Así que me pidieron que acompañe a una banda
donde nunca toqué con una guitarra desconocida y
con un repertorio que solo había escuchado al azar.
¡Solo dios sabe lo que salió!
Las flores del aire
Eran chicas bonitas que cantaban muy bien a dúo a
dos voces.
Apenas arrancó el festival ya estaban listas para actuar
pero sin la persona que las acompañaba. A cada rato
pedíamos por micrófono por su guitarrista
Cali Rojas. Pero no aparecía por ningún lado. Al rato
lo mismo, pero el hombre no se presentaba. Cuando
la fiesta estaba madura en el mejor momento Cali
apareció y pude anunciarlas con su excelente guitarrista.
Se ve que el hombre sabía cuándo aparecer porque
el resultado fue: El mejor número del festival.
A Mis Hijos Gabriela, Emiliano y Julián
A mis Nietas Aylin, Julia Irupé y Olivia Sofía
A mi Esposa Andrea
A mi Hermano por parte de guitarra Lucio
Gracias a todos los que hasta aquí llegaron
Gochi














Se puede comentar... Gracias
ResponderEliminarHermosa época!!!!
ResponderEliminarClaro que si
EliminarMuy lindo recuerdo me vienen a la memoria
ResponderEliminarQué bueno!
EliminarFantástica historia muy bueno.
ResponderEliminarmuchas gracias!
EliminarQue hermosa época, recuerdo que con mis amigos Clemente, Nestor, Turi y Marcelo colaboramos en la construcción de una lona para el escenario....con el dibujo y el poema del disco de Vox Dei: la Biblia....tarea realizada en casa de mi vecino Gochi Bieri...
ResponderEliminarFavio:
Eliminarese fue el segundo festival