viernes, 16 de agosto de 2024

“Breve Historia del Primer Festival del Sol” (Versión aumentada y corregida)

 




“Breve historia del Primer Festival del sol”
(1984-1985)

Romang, Santa Fe


Profesor:
Elvio Gabriel Bieri

 


Prólogo

La memoria es selectiva y efímera a la vez. A veces una

filmación o una foto pueden salvar algún momento del

paso inexorable del tiempo.

Lo que aquí relato es la suma de vivencias que surgieron

en la gestación del primer festival del sol, su realización

y sus alcances.

La pretensión del texto no tiene afán literario y siquiera

histórico: -Es mi recuerdo (refutable por cierto) -De los

personajes son o fueron gente de carne y hueso -Y el

de todos los que de alguna manera coincidimos en vivir

juntos en este lugar por esos hermosos años de la

primavera alfonsinista luego del horror del nefasto

último proceso militar.

Estimado lector aquí encontrarás un texto imperfecto,

simple y sin muchas luces pero sincero que parte de

la necesidad de rescatar a gente quizás olvidada por

las nuevas generaciones que ignoran que está fiesta

fue realizada gracias a la gran perseverancia, 

esfuerzo y tesón de un grupo de jóvenes


A la izquierda los primeros socios y Leo a la derecha


I

Antecedentes - La Pantera Rosa

En Diciembre de 1982, El Sr. Leonel David Luján instaló

una cantina en la zona donde ahora se halla el

baño del camping Brisol, a la cual bautizó:

“La Pantera Rosa”, Al siguiente año continuó con su

proyecto con unos amigos del barrio costero.


Para lanzar el emprendimiento recurrió a una

publicidad que realizó en el medio local “la propaladora”

del Sr. Rodolfo Spontón en donde una voz preguntaba

¿Qué será la pantera rosa? ¿Cómo será la pantera rosa?

Cosa que causó una verdadera expectativa en toda la

comunidad. La propaganda fue impactante y quedó en

claro que solamente un profesional como Leonel podría

surtir ese efecto en la población… ¡Y si!...

¡Leonel era Psicólogo!


 

La pantera rosa. (Atrás el rancho de don Alejandro Sena). - 1985

II

La pantera arranca con muchos integrantes


En diciembre de 1984 se instala la cantina en la zona de
la punta de la Isleta justo donde comenzaba el antiguo
terraplén que unos años atrás el presidente de comuna
el Doctor Baltazar Carnicer había reabierto, para que
fluyera el curso natural del brazo del San Javier que
baña la costa romanense.

Son varios los amigos de Leo que participan en este
nuevo proyecto, eran 6 (Según recuerda Adrián Faccioli:
Leo, Omar Zaneta, Ricardo "Presidente" Mick, Ramón
García, Fabián Faccioli y él). Se instalaron en una Casilla
de esas que se usan los maquinistas de cosechadoras
como viviendas temporales y estuvieron atendiendo a
la gente que se acercaba a la escasa playa que había
quedado luego del fallido proyecto del terraplén y lago
artificial que dejó a Romang sin playa toda la década
del ’70.
Don Alejandro Sena gran maestro pescador del pueblo
facilitó a que se conectaran a la columna de su
suministro de energía eléctrica. Y fueron dos meses
con mucha venta. A mediados enero de 1985 el dueño
de la casilla se la llevó para usarla en la agricultura y
el grupo se desmanteló. Quedando Leonel, Ramón
García y Adrián Facioli para repartirse en la atención
de la pantera…

III

Y nos sumamos

Leo atendió solo un par de días o quizás ninguno, porque

es en esos últimos días de fines de enero que nos agregamos

Darío Vicente Scherer (Magi) y yo a ayudarlo totalmente sin

fines de lucro. Fueron largos días y eternas noches en donde

compartimos extensas charlas con guitarreadas y composición de

versos que proponía Leo afianzando nuestra amistad creciente

que acortaba rápidamente la brecha generacional que existía entre

él y nosotros.

Pero las cosas cambiaron apenas nos acercábamos a febrero

y comenzaron las lluvias.

Entonces incorporamos al primitivo techito de paja

de la pantera, un toldo de camión que nos prestó don Mauro,

(el papá de Magi).

Como se puede ver en las pocas fotos, la cantina no era apta

para las tormentas estivales. Así empezaron las penurias,

se nos mojaban las cobijas, la ropa, las provisiones, la heladera

era un peligro pero aguantamos y seguíamos todos los días

que nos tocaba: firmes.

La música en la Pantera era muy variada. Teníamos casetes de todo

tipo pero el que se destacaba y dábamos vueltas apenas terminaba

sin cesar era “Abril en Managua” grabado en vivo en Nicaragua

– Concierto por la paz en Centroamérica.

Leo solía contarnos que había tenido que exiliarse en Brasil en

la dictadura porque a un par de profesionales que tenían un

estudio de Psicología con él en Rosario los habían llevado

durante el proceso militar.  

De esa experiencia en el país vecino nos contaba que ahí

se tenía un respeto muy singular por los artistas, en especial

los músicos. Nos decía también que los shows solían tener

mucha producción por detrás en luces, decoración de los

escenarios, carteles, etc. Cosa que por estos lares en esos

tiempos era una novedad. Un día nos contó que vio un

recital donde el escenario estaba en el medio del agua.

Lo escuchábamos con mucha atención hasta que Magi

lo bajaba a tierra con alguno de sus chistes ocurrentes

y rimbombantes.

Esas ideas iban encajando en una idea más grande que

de a poquito comenzaba a crecer e iba a pasar de ser

un anhelo a una realidad.

Una siesta bajo una copiosa lluvia me dice Leonel:

-¿Y si hacemos un festival para echar a esta lluvia insoportable?

Puede ser dije...


“Abril en Managua” grabado en vivo en Nicaragua – Concierto por la paz en Centroamérica.

III

Tenemos festival

Me dirigí a la barra en donde había un cuaderno gloria

del cual arranqué la hoja doble del medio y me puse a

dibujar con un lápiz que no tenía más de cuatro

centímetros. El resultado fue una orilla costera con

árboles, un sol grande y redondo con la leyenda

1er. Festival Del Sol, Domingo 17 de febrero de 1985.

Yo sabía que en San Juan se hacía la “Fiesta del Sol”

desde 1972 porque en casa se compraba la revista

“Folklore”, por eso inmediatamente pensé que la

palabra festival que me sugería Leo era la mejor

idea, y la palabra sol debía estar en el nombre a

manera de plegaria, pues lo único que deseábamos

era que saliese un día lindo de una vez por todas.

El dibujo le gustó mucho a Leo y me propuso que

lo usemos para hacer la propaganda.


Al otro día, bicicleta para arriba del pueblo llevé mi

dibujo a lo de Don Francisco Durán para hacer

fotocopias y repartirlas en los negocios del pueblo.

Don Pancho, muy gentilmente me pidió que con

una birome repase las líneas hechas con lápiz,

pues no tendría ganancias si debía oscurecer

tanto el dibujo. Cosa que hice bicicleta al bajo

y volví al rato bicicleta arriba para efectivizar

las copias. Con ellas recorrí todos los negocios

para pedir exponer en sus vidriera nuestra publicidad,

y de paso suplicar que nos auspiciaran, y fue increíble

fue como los comerciantes apoyaron la idea y se

sumaron al apadrinamiento.

La propaganda consistiría en la difusión callejera mientras

anunciábamos el evento y durante el evento, se leerían

las firmas comerciales que auspiciaban cinco veces

como mínimo.

Al día siguiente, conseguimos un grabador que nos prestó

el Sr. Diego Wirz e hicimos la grabación para recorrer el

pueblo con la vieja Chevrolet roja de don David Luján

(padre de Leo). Ese día, también armamos la tanda que

íbamos a pasar durante la fiesta.


En los días previos, en pleno preparativo, nos visita

el Sr. Tito Azulay (amigo de Leo de la ciudad de

Reconquista), quien con cámara de video en mano

nos realiza una entrevista a Leo, Magi y a mí para

un programa local de su ciudad. La entrevista se llevó

a cabo en la altísima escalinata (por ese entonces) del

club Náutico. En la nota contamos cuales eran nuestras

expectativas y objetivos para el evento. El pequeño

reportaje termina con la siempre ingeniosa intervención

de Magi quien asegura que en pocos años lo traeremos

al mismísimo León Gieco…


Revista Folklore N° 256 - Década del '70

V

Días de descanso, música y lectura

Los días que no bajábamos, cuando el Melli y Ramón atendían,

en el living de mi casa, winco de por medio, la pasábamos

con mates y tortas fritas que mamá nos preparaba para

charlar y filosofar.

Llegaron los libros también al intercambio y yo troqué

con Leonel “el principito” por “cien años de soledad”.

Le presté mí preciado Long play “Sargent Pepper” de

The Beatles por un disco de Black Sabbath que me fascinó.

Y la cita siguiente sería en su casa. El próximo día de descanso.

Fuimos con Emilio Joerin (que andaba de paso pues

ya estudiaba en Misiones), Federico Fankauser (neco),

y Magi. El lugar era alucinante. Luces por los pisos y

las paredes, lleno de helechos y plantas, muy psicodélico:

era su consultorio. Había un tocadiscos en donde alguien

hizo girar el álbum blanco de The Beatles. Emilio encontró

un grabador y nos hizo prestar oído a parte del pescado dos

de spinetta (cosa que escuché por primera vez ese día y que

anhelaba oír).

No sé bien cuántas horas pasaron. Cuando nos

despedimos, Leonel me regaló “Ficciones” de Jorge Luis Borges.

Al otro día en la pantera le regalé “Juan Salvador Gaviota” de

Richard Bach que, obviamente ya conocía, pero nunca me lo dijo.

A lo largo de ese verano conocimos a Hermann Hesse, Kafka,

Benedetti, Neruda, Sábato, García Lorca, y tantos etcéteras

que cuando nos dimos cuenta nos encontrábamos llenos de

historias, de poesía y música de la mejor. 

Álbum Blanco - The Beatles

VI

Ensayos y biblioteca:

Con mis ex-compañeros de curso teníamos un grupo

con el que hacíamos covers de The Beatles, los

integrantes éramos: Neco, Omar Frick (Friki), Carlos

Bieri (Piki) y yo. Debido a que Piki, (mi hermano),

no se encontraba en el pueblo por trabajo, decidimos

armar nuestro viejo “Tinto Abocado” en la figura de Trío,

está vez descartamos el bajo y la batería, y la guitarra

eléctrica pasó a ser acústica, y comenzamos a ensayar

para presentarnos en la fiesta, con muchas ilusiones

como cuando tocábamos en quinto año.


Por otro lado, un grupo de amigos, Sergio Alvira y

Fabio Bazán acompañados por la bibliotecaria

Graciela Speranza,

se abocaron a la tarea de buscar frases célebres

de libros que alguna vez habíamos leído, el objetivo

era repartirlas en la entrada como suvenir y cada frase

llevaría el nombre del autor. Queríamos devolver algo

cultural a cambio de cada entrada, algo que se pareciera

a un trueque. Por ese tiempo la “Biblioteca Popular

Despertar” (Fundada recientemente por jóvenes de

Romang), Había pasado a formar parte del gobierno

comunal y alquilaba una propiedad de mi familia, que

luego pasó a ser mi casa, por lo tanto era un lugar

importante de reuniones con amigos.

Pero volviendo al festival, otro problema que enfrentamos

era: ¿Qué músicos actuarían? Y la solución fue fácil:

¡El que quiera! Así que salimos a la búsqueda de nuestros

artistas locales quienes nos garantizaron unas cuantas

horas de música en vivo.


Acordamos con los demás miembros de la organización

que los géneros musicales serían totalmente libres,

desde canciones infantiles y tangos, hasta chamamé,

folklore, rock y cumbia, que se amalgamarían en la

esperada fiesta local y popular. A esta altura ¡nos

comía la ansiedad!


Tinto Abocado, Diciembre de 1982


VII

Escenario, carteles e iluminación

El escenario fue pensado por varios: Leo, Neco,

Magi y yo. Consistía en un acoplado que ya

habíamos usado para alguna carrosa que

hicimos en el colegio en alguna primavera en los años ´70

y creo que lo consiguió Leopoldo Mauro Scherer

(Poldi) prestado de la familia Aeschlimann.

Ahí pondríamos tres grandes carteles de madera

aglomerada que reciclamos de un viejo cielorraso

que Don David ya no usaba. el principal estaba

alto al medio clavado en dos alisos. Tenía un fondo blanco,

un sol naranja, unos pájaros volando a través

de él y decía lo mismo del afiche de propaganda:

1er. Festival del sol. Al costado izquierdo, un cartel

de similares dimensiones a la altura del escenario

tenía la frase “una flor una corazón y una porción

de sol” flor, corazón y sol eran dibujos. Al costado

derecho, el tercer cartel con la frase: “lo esencial

es invisible a los ojos” Frase con la que todos

coincidíamos que sería la que más iba a gustar

cuando repartiéramos las entradas.

La iluminación estuvo a cargo de Magi y Neco quienes

con tarros de latas de duraznos al natural y otras de

dulce de batata realizaron un trabajo artesanal impecable.

El sonido que teníamos era muy básico: una consola

con una potencia, tres micrófonos y dos bafles.

Para ampliar la playa, Poldi, siempre dispuesto a las

tareas más duras, carpió unos cuarenta metros de

juncal donde depositaron la arena que generosamente

nos donó Don Mario Joerin, quién además facilitó el

tractor con la pala mecánica, con la que la trajeron

en varias cargas ya en la víspera al festival. ¡Qué

renovado se veía todo con muchos metros más de

playa!

Como verás estimado lector nada se improvisó,

todo fue meticulosamente planeado, y si bien éramos

muy jóvenes, trabajamos al mando de un genio en

trabajo cooperativo…



Día previo: Leo, Teco, Vico, Magi y Toto. (Días previos: Leo, Teco, Vico, Magi y Toto. (El niño es Alexis sobrino de Teco)

XIII

Dejando huellas

Ya era viernes 15 y Magi junto a Neco, como ya conté,

estaban en el tema de las luces y me pidieron que

subiera al pueblo a buscar una batería de doce volts.

Cuando la tarde caía arribé con mi vieja y pesada

bici lilácea al taller del Gringo Wingeyer quien

amablemente me prestó una pesadísima batería

a la cuál debía cargar y me pidió que la busque

tipo 23:00 hs. Ya llegaba la noche así que me

fui a cenar a casa y a eso de las once pasé por

el taller y emprendí el retorno. En la calle principal

estaban haciendo el pavimento desde la cooperativa

a la comisaría y se veía tan prolijo y liso el piso que

entusiasmado encaré por la nueva calle. Grande fue

mi sorpresa cuando me quedé enterrado en el concreto

fresco. Lastimosamente salí y seguí viaje hacia el bajo

llevando el recado hacia el escenario pero con la bici

cementada. Es al día de hoy que en esa calle están

estampadas las ruedas de mi querida bici pues pasó

todo el fin de semana así y para el lunes el concreto

ya estaba seco.


                                                  
                            Mis huellas
          calle San Martín entre 25 de mayo y Germignani

IX

Y llegó el día

Amaneció e Inti, limpio, redondo y perfecto comenzó

a surcar la mañana del día previsto, el viejo río San

Javier seguía creciendo y el acoplado quedó en el agua,

apenas si nos alcanzó para colocar la escalera para los

músicos. (Pensé: se cumplió lo que Leo apreció en Brasil,

esto es como un presagio: ¡nos va a ir bien!).

Por la tarde nos dividimos las tareas: Leo, Ramón

y el Melli en la cantina. En la entrada: Graciela

Speranza, Elena Esquivel e Iris Greamiger, en toda

la fiesta coordinando y ayudando Neco y Magi y

a mí me tocó la conducción del evento.

En la calle pusimos una mesa cerca de la barranca

a unos 100 metros de la pantera donde se cobraba

una contribución voluntaria.

Desde esa mesa hasta el río cuatro o cinco troncos

de palmera unidos por una soga formaban la barrera

física nuestro predio.


La fiesta empezó con unas palabras que habíamos

redactado con Leonel, para que yo las leyese.

La primera canción, con la cual abrí la fiesta fue

“El misterioso dragón” de Víctor Heredia.

Ese día me di cuenta que conducir un festival no

era mi talento más desarrollado. Desde el escenario

podía ver en la barranca instaladas con sus silletas,

a nuestras madres Doña Mireya (mi vieja), Doña Olma

(mamá de Magi y Poldi) Doña Bella (tía de Leo) y Susana

la chica que vivía con ella. Esas presencias hacían más

difícil mi escaso oficio de locutor pero ya estaba en el

baile y había que bailar nomas.

Luego vinieron Los números musicales: “Los Cuiquibúm”, 

"Don Montoya" (Solista de armónica), "Cachaza Perez", "Robi Lerf" 

con canciones de Piero y Facundo Cabral, “Silvano Casco”, 

"Miguel Nuñez", “Pichón Aquino”, “Héctor Delgado Manga”, 

"Ramón García" con su repertorio de

Hernán Figueroa Reyes, nosotros “Los tinto abocados” con

dos canciones de The Beatles y cuatro del rock nacional

y “Las Flores del Aire” (Hermanas Aguirre) quien acompañadas

por Cali Rojas brillaron con sus espléndidas voces entre otros

artistas del medio. El incentivo para cada artista fue: Una

gaseosa o sangría y un pancho.

El festival dio comienzo a las 17 horas del día 17 de febrero de 1985

y duró hasta la medianoche. Debido a lo desgastadas que estaban

las jirafas de los micrófonos, teníamos que asistir a cada rato a los

artistas, lo que provocaba algunos acoples, pero todo era una fiesta.

Como en toda reunión popular, a más de un músico tuvimos que

rogarle que deje el escenario, para que puedan participar otros

grupos o solistas.

La convocatoria fue masiva. Unos cuántos cientos de personas,

quizás cerca de mil, se arrimaron a participar con sus silletas

mates y palmas.


La pantera rosa unos días antes del festival

X

Fugazzeta

Tarde era ya y estábamos muy cansados sin nada

de provisiones pues habíamos vendido todo.

Contentos porque Don David cobraría bien la bebida

y comida a consignación que nos había suministrado,

cuando llega una familia de rosarinos. Marido, mujer

y tres hijos. Piden pizza y Leonel les dice que ya no

estamos atendiendo… a esto se suma Magi a la charla

y les ofrece la especialidad de la casa: Una fugazzeta

pero, eso sí, sin queso. Elabora la salsa con cebollas

que pone en un sartén donde un poco de sabor a

morrón y tomate había quedado y la pone al horno.

Al rato se nos acerca el jefe de familia y leo y yo le

decimos a Magi ¡hacete cargo!

Y llega el tipo a la barra a felicitar al chef que elaboró

semejante delicia y que además quería otra. No teníamos más.

Pero Magi quedó ¡más ancho que la alpargata de la gorda matosas!


XI

Inconvenientes

Quizás a esta altura me hubiese convenido cerrar el

relato y todos que la darían contentos, que esta fue

una historia de jóvenes felices y nada más. Pero no.

No fue tan así. Como en la vida misma esta historia

tuvo momentos brillantes con algunas opacidades

que paso a relatar:


Durante la fiesta se nos presentaron inconvenientes

que fueron muy significativos.

Pese a que pensamos como resolverlo, no

supimos cómo hacer para solucionar

el problema de que no teníamos baño, y la gente

empezó a usar el baño del club náutico, institución

que puso el grito en el cielo, porque nosotros

cobrábamos una pequeña entrada, para el derecho

al show en un lugar al que ellos consideraban público.

Motivo por el cual, la comisión de dicho club decidió

instalar una caja recaudadora en la puerta de su baño

y además contrató a la propaladora local, para que tape

el pequeño sonido mínimo con el cuál contábamos.

Leo tuvo que dejar dos o tres veces la cantina para

tratar de encontrar una salida diplomática al conflicto,

creíamos que sólo quedaría en quejas de propios y ajenos,

así que toda la fiesta continuó. Al otro día, nos enteramos

que nos habían denunciado.


Logo Club Náutico

XI

Y llegó la policía

¡Che menby levantate! Fue el pedido de mamá. ¡Ahí afuera

está la policía y Leo está también! ¿Qué ticó hiciste cunumí?

-¡Yo te dije que esa vida de haragán y te traería problemas!...

Pensé en su idioma, en el guaraní de mi madre: ¡Peina!,

inaudito: recurrieron al patrullero local, al mismísimo estilo

proceso militar (Lo irrisorio es que tuve mi viaje inaugural

en patrullero fue desde la casa de mis viejos hasta la

comuna: ¡20 metros!).

Al entrar en la comuna, nos hicieron pasar a la galería que

había atrás e inmediatamente reconocí los lugares que

cuando niño recorría casi todos los días. Desde ahí se veía

el camión regador cargando agua para el regadío de las

calles, al ver el polvo acumulado en ese espacio abierto,

recordé las veces que mamá les prestaba la escoba pues

ni eso tenían en la década del ’60, y era yo el del

mandando. Y ahí estaba El pozo hondísimo cubierto de

líquenes y musgos que era el terror de todas las madres

del barrio. Desde ahí se veía también la canchita de la

Iglesia por donde tantas veces transité con un balón de

futbol, o bien vestido, para hacer de monaguillo en la

misa del párroco Bienvenido Yacuzi. Recordé, ¡Cuántos

momentos inigualablemente queridos!

Volaba en esos recuerdos, y de pronto volvía a la realidad:

¿Qué de malo hicimos? ¿Por qué estábamos ahí?

Se abre la puerta y el Sr. Presidente Comunal Amaro

Fontana y su secretario Romero nos llaman para

comparecer y declarar sobre el evento, La charla comenzó

en voz alta, leo discutía con Don Amaro a quien en todo

momento le repetía que estábamos ya en democracia,

que ya las botas se habían ido y que se nos tratara como

delincuentes, era una falta de respeto a la flia de Don David

(su padre) militante oficialista. Yo cruzadamente discutía

con Romero quien me acusaba de rebelde sin causa, roquero

y no sé qué otras barbaridades a lo que le respondía: Burócrata,

autoritario, alienado y algunas cosas más. Este fue un diálogo

cruzado, por momentos sordo, como si en la mesa de un bar

discutiesen entre compañeros de un truco de cuatro.

La pesada charla se

sostuvo por un lago rato y fue detenida súbitamente por Don

Amaro, que pidió calma y luego en tono un poco más que

relajado dijo: -¿tienen SADAIC y AADI-CAPIF pagados?

Y Romero me miró sonriente como diciendo:

¡Sonaste Bieri!

Logo de Comuna de Romang


XII

Nuestros sueños

¡Juro, lector querido que pensé con mi inocencia juvenil,

que nos volvíamos en el patrullero para el calabozo!…

Y para sorpresa mía… Leonel extrajo de su bolsillo

trasero ambos impuestos, medio arrugados, pagos y

en regla que don Froilán Ramseyer le había tramitado

con su eficiencia conocida.

Así que nos dejaron ir, pues no tuvieron forma de

prohibirnos algo que ya habíamos ejecutado.

Acto seguido, aprovechamos esa importante oportunidad

para dejarle al entonces presidente comunal, la copia

de nuestro proyecto comunitario cultural integral, que

tenía los siguientes objetivos y habíamos escrito a

máquina en la vieja Olivetti de la biblioteca unos días

antes de la fiesta:


√Propiciar un ámbito de creación y recreación cultural

y artística para nuestros jóvenes en todos los barrios de

nuestra localidad.

√Favorecer y apoyar las actividades náuticas, colonias

de vacaciones con cuidado de profesionales en el área

de la playa nueva.

√Enseñanza de nado.

√Promocionar la pesca deportiva y el cuidado del medioambiente

√Realizar talleres literarios, de instrumentos y festival de títeres.

√Lograr que cada año se mejoren las condiciones para el acampe

y la imprescindible construcción de un baño.

Nos había quedado dinero y teníamos gastarlo en nuestra

comunidad, de otra manera el festival no tendría sentido.


Máquina de escribir "Olivetti"

XIII

Postfestival

Demás está decir que siempre pensamos que las

autoridades políticas jamás leyeron el proyecto y por ende,

seguramente fue a parar a la basura.

Para fines de febrero, en la canchita de la iglesia católica,

organizamos un festival infantil de títeres en donde se

presentó la compañía de Tito Azulay con una nutrida

concurrencia de infantes de toda la población. En esa

oportunidad tuvimos el gusto de conocer a Alba Acosta

(Albi), La esposa de Tito, que nos contó que era Profesora

de Lengua. Inmediatamente lo miramos a Leo y el Melli

le dice: ¡Es la persona indicada para la próxima actividad,

es lo que buscaban! Así es le contesto Leo.

Para marzo arrancamos todos los sábados en la escuela fiscal

con un taller literario al cual se sumaron muchos

escritores locales, los ya conocidos y unos cuantos nuevos.

De a poco, el festival comenzaba a apoderarse de un espacio

cultural inexistente para la época en Romang.

Por esos días, abrí mi propio taller de guitarras en mi casa paterna.

No faltaron los que pensaron que arreglaba guitarras

y tuve que explicar que lo mío era la enseñanza del instrumento.

A estos los envié con Don Delfi Robul el carpintero decidor de

chistes. Fue a él a quien encomendé la tarea de encolar viejas violas

y reparar puentes.

Pronto formaríamos canto popular con mis hermanos y Abel Ranseyer.

Ya entrado el otoño, plantamos árboles autóctonos cerca de la

futura cantina que pondríamos el siguiente año, algunos alisos,

sauces y siempre verdes que ni bien echaron sus raíces fueron

cortados “por quién sabe quién”..


Ningún apoyo, por parte de las autoridades, pudimos

conseguir para tratar de hacer el segundo festival.

Las huellas del período más oscuro de nuestro país se

proyectaban como las sombras de una garra, que la

incipiente democracia aun no podía vencer...

Por la sequía de 1986 los esperanzados gladiadores

del brazo del San Javier teníamos que movernos con

todo hasta allá, al mismísimo río principal y fue mucho.

Es más, creo que creímos que nos habían vencido.

Inexorablemente éramos los primeros y también

los últimos, los triunfantes y los perdedores...

Quizás alguien desde algún lugar sombrío no

quiera que esto se sepa. Y he escuchado, como en el

partido donde debutó de Diego: “Yo estuve en la cancha

ese día…”

Esta es una historia parecida: ahora todos parece

que han formado parte de esto.


Mi verdad, está contada aquí.

Pasaron 33 años desde aquel verano. Sin dudas el verano

más lindo que viví en mi vida.



En la foto de izquierda a derecha están: Adrián Faccioli (el Melli), María Ofelia prima de Leo que vivía en Avellaneda, yo y Leo. Atrás el Renault 12 del cura párroco Yacuzi. A fines de febrero de 1985 durante el festival de Títeres.

A la memoria de mi querido amigo el Dr. Leonel David Luján (Leo)

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Anecdotario:

Sigo yo:

Durante el festival cuando se presentó Mario Pérez a

quien llamábamos Cachaza, por su parsimonia, trajo

a dos o tres músicos invitados quienes lo acompañaron

con guitarra y acordeón. Para el cuarto o quinto tema

Mario toma el micrófono y dice: mis amigos se van a

bajar porque los temas que siguen no los saben…

Acto seguido, sus compañeros atónitos se bajan del

escenario y Cachaza terminó solo su repertorio.


Los chiquibúm:

Un grupo esperado era los chiquibúm!

A la hora de tocar uno de los guitarristas no apareció nunca.

Muchas fueron las presunciones de porque no subió,

pero las más acertadas seguramente son la festividad

el alcohol y la alegría que en la fiesta se vivía.

Así que me pidieron que acompañe a una banda

donde nunca toqué con una guitarra desconocida y

con un repertorio que solo había escuchado al azar.

¡Solo dios sabe lo que salió!


Las flores del aire

Eran chicas bonitas que cantaban muy bien a dúo a

dos voces.

Apenas arrancó el festival ya estaban listas para actuar

pero sin la persona que las acompañaba. A cada rato

pedíamos por micrófono por su guitarrista

Cali Rojas. Pero no aparecía por ningún lado. Al rato

lo mismo, pero el hombre no se presentaba. Cuando

la fiesta estaba madura en el mejor momento Cali

apareció y pude anunciarlas con su excelente guitarrista.

Se ve que el hombre sabía cuándo aparecer porque

el resultado fue: El mejor número del festival.


(Hay otras anécdotas que por ahí anoté pero 
al no haberlas vivido, ni poder comprobar su fiabilidad, preferí descartarlas)

A Mis Hijos Gabriela, Emiliano y Julián

A mis Nietas Aylin, Julia Irupé y Olivia Sofía

A mi Esposa Andrea

A mi Hermano por parte de guitarra Lucio

Gracias a todos los que hasta aquí llegaron

Gochi



1 comentario:

  1. Anónimo: Me encantó el relato Gochi.
    Muy bién detallado. La verdad que fué una lectura muy amena y agradable y no quería dejar de leer, quería saber como continuaba la historia.
    Que historia de sacrificio, superación, que habla de la amistad, solidaridad, colaboración de no sólo los jóvenes, sino de personas mayores que confiaron en estos jóvenes atrevidos.

    Excelente relato.
    Felicitaciones Gochi a vos y tus amigos por la constancia, perseverancia, no darse por vencidos y gracias a Javi Aguirre que supe de esto.

    Un abrazo!!!!

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